(1)
—¡Creo que ya lo tenemos todo! —anunció Franny. Cortó un minúsculo y crujiente pedacito de piel de pollo y lo dejó deshacerse en la boca—. Humm...
[Straub, Emma: Los veraneantes. Título original: The Vacationers. Traducción: Isabel Murillo. Barcelona: Ediciones B, 2015]
(2)
Salió del bolsillo do mi amigo. Redondo, perfecto, chiquito. Sabía que me gustaría saborearlo otra vez, como cuando era niña. Por eso me lo mostró antes, sosteniendo un extremo del envoltorio entre sus dedos mientras me decía: "mirá lo que te traje".
Desenrosque el papel de la envoltura, siempre igual, con el rclojito marcando las 01:30 horas. Era más chiquito de lo que lo recordaba. Una bolita perfecta color marrón. Algunos decían que sabía a Coca-cola, tal vez por la tonalidad del dulce. Para mi su sabor se acerca más al anís o a algún remedio antiguo. No es amargo, tampoco dulce. Duro, tan duro que tarda media hora para deshacerse en la boca, siempre que no lo muerdan.
Lo metí en la boca y me perdí en recuerdos infantiles durante la primera parte de la película que fuimos a ver, exactamente la primera media hora.
[Lecay, Rosana: Cuentos de nostalgia y desarraigo. México: Editorial Grupo Destiempos]
(3)
Si el cinematógrafo supone la consagración de la imagen en nuestro panorama cultural, su rastro en la escritura de Almudena Grandes se evoca a través del protagonismo extraordinario que dichos códigos adquieren entre sus herramientas de construcción ficcional, un recorrido que rescata, a través de la memoria, un paisaje de sensaciones en el que la palabra puede deshacerse en la boca "como un buñuelo de viento", o ser escrita con los ojos como afirmara Gertrude Stein: "Las palabras realmente importantes son aquellas que escribo con los ojos. Los oídos y la boca no cuentan" (Vidal Claramente 1989: 24).
[García-Abad García, M.ª Teresa: 'Mnemosyne' o el imperio de los sentidos. Literatura e imagen en Almudena Grandes: 'Malena es un nombre de tango'. En (la revista) Iberoamericana, Volumen 7, Número 27. Iberoamericana/Editorial Vervuert, 2007]